Wednesday, February 6, 2019

La Quinta Bola

En el 2007 me sacaron un quiste de la espalda. O lo que creía que era un quiste, parecía un quiste, tenía forma de quiste. Pero resulta que no era un quiste. Cuando me lo sacaron, me dijeron que en realidad era un lipoma gigante. Y que no me preocupara demasiado por el nombre, que suena mal pero que no es tan grave. Fue la primera vez que sacaron una bola de mi cuerpo.

En el 2015 me sacaron tres más, que estaban alojadas en mi vesícula. Esta vez no eran quistes, sino cálculos. Si quieren ver las fotos, están en mi Instagram. En su momento, publiqué la historia bajo el título de Error de Cálculo.

Un tiempo más tarde, llegó el momento de la quinta bola. Me salió un nuevo quiste exactamente en el mismo lugar que el que me habían sacado el lipoma gigante en el 2007. Sé que es en el mismo lugar porque la bolita estaba perfectamente formada debajo de la cicatriz.

Busqué en mi cartilla de mi obra social un dermatólogo que también fuera cirujano. Encontré uno cerca del laburo, que tenía un nombre alemán que era espectacular, el doctor Klauss Von Klinsmann. Brillante. Fui a verlo, le mostré mi bola en la espalda y me dijo "es un quiste". Le expliqué que ya me habían sacado algo del mismo lugar y todo eso, me dijo que no pasaba nada, que lo sacaban otra vez. Me mandó a hacer algunos estudios y agendamos fecha para la cirugía.

Llegué al hospital el día acordado. Una enfermera me dio la bata de cirugía y me dijo que me quede solamente en calzoncillos y la bata; y que guardara todas mis pertenencias en el locker. Eso hice. El locker no tenía candado ni llave ni nada. Yo tampoco tenía candado encima. Contra la creencia popular, no llevo candados conmigo. Volvió la enfermera a buscarme para llevarme a cirugía y le expliqué lo del locker y que no había candando. Me respondió "¿tenes algo de valor?" y le dije que había dejado 20mil dólares en efectivo en el locker. "Entonces voy a buscar algo para cerrarlo" me dijo y se fue sin hacer ningún cuestionamiento. No tenía 20mil dólares en efectivo, en realidad eran 25mil. No, en serio, tenía mi billetera, mis documentos, mi ropa, mis zapatillas, mi anillo de casamiento y absolutamente todas mis pertenencias con las que salgo a la calle un día cualquiera. Solo estoy en calzoncillos y bata. No estaría bueno volver de una operación (por más sencilla que fuera) y darte cuenta que no tenes tus cosas. No sabría cómo volverme a mi casa en dicha situación.

Volvió la enfermera, trabó el locker con algo, me subí a la silla de ruedas y fuimos para el quirófano. Tampoco fue mi primera vez viajando en silla de ruedas.

Ya en el quirófano me encontré con el doctor Klauss. Me acosté boca abajo en la camilla, una enfermera comenzó a limpiarme la espalda con algodón. La enfermera la pregunta al cirujano si prefería tijera común o delicada, el cirujano respondió común. Elijan delicada, hijos de puta. Es mi espalda. No conozco la diferencia entre la tijera común y la delicada, creo que nunca en mi vida vi una tijera delicada ni sabía de su existencia. Ahora, si puedo elegir, elijo delicada.

Me puso anestesia durante mucho tiempo. Unos segundos más tarde, sentí que me pinchaban otra vez.

Doctor Klauss: ¿Sentís eso?
Yo: Si.
Doctor Klauss: (Me vuelve a pinchar) ¿Duele?
Yo: Si.
Doctor Klauss: (Me vuelve a pinchar) ¿Duele?
Yo: Si.
Doctor Klauss: Enfermera, por favor tráigame más anestesia.

Maldito alemán y su método de testear la anestesia.

Empieza el procedimiento y siento un ruido raro, similar al torno del dentista. Le sigue un olor también raro, como a plástico quemado. Pregunto por el origen del olor, el cirujano me explica que es el olor a piel quemada por el bisturí eléctrico. Tampoco sabía que existían bisturíes eléctricos. Se hizo un silencio durante unos segundos y el cirujano dijo "igual no te preocupes, por eso te pegamos el parche abajo, es como el cable a tierra, no te vas a electrocutar". No entendí ni me dio tranquilidad.

Finalmente, sacó una bola de la espalda. Me preguntó si quería verla, le dije que sí. Tenía un tamaño similar a los cálculos. El doctor Klauss le sacó una foto y me la mandó por WhatsApp, también la subí a mi Instagram.

Al momento de suturar, me dijo que me iba a hacer un corte más grande para borrar la cicatriz de la otra vez. No entendí esa lógica, tampoco pregunté.

Llevaron la bola a analizar y me confirmaron que era un quiste. Según el doctor Klauss, se formó exactamente en el mismo lugar que el otro porque la otra vez no me lo habían sacado del todo. Lo cual es raro, porque la otra vez me dijeron que no había sido un quiste, sino un lipoma gigante. Entonces, tenemos varias opciones:
1. La otra había sido un quiste y lo analizaron mal y además no lo sacaron del todo.
2. Ahora es un lipoma y esta vez lo analizaron mal y la otra vez lo analizaron bien pero no lo sacaron del todo.
3. La otra vez había sido un lipoma y yo tuve mala suerte de que me saliera un quiste exactamente en el mismo lugar que 10 años antes me habían sacado un lipoma.

Se lo que sea, lo curioso es que en 10 años me sacaron 5 bolas del cuerpo y ninguna venía de nacimiento sino que las produje yo en mi interior. Todas bolas 100% Made in Ale. Con lo cual, llegamos a la pregunta de como puede ser que el cuerpo humano produzca bolas que luego los médicos te tienen que operar para sacarlas. ¿Cuál es la lógica de eso? Por otra parte, si va a producir bolas, ¿no podrían ser de algún material valioso o que sirviera para algo?

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