Friday, September 15, 2017

Sandra Volvio

Jueves 24 de noviembre de 2011, ese día publiqué un post que se titulaba Sandra no Está, Sandra se Fue. Deberían leerlo antes de continuar con este post. Pero se que nadie lo va a hacer. Así que voy a copiar yblank pegar ese post acá.

Decía así. Desde Julio de 2007 que Sandra no vive más en este departamento. Ella estaba antes, ahora estoy yo. Pero a los telemarketers no les importa. Ellos llaman y piden hablar con Sandra y no entienden que no vive más en este domicilio.

Hacerle entender algo a un telemarketer es como contarle a un nene el cuento de la buena pipa. Porque digas lo que digas, hagas lo que hagas, el telemarketer no lo va a entender. Y, además, tampoco le va a importar.

Durante los primeros meses siempre respondí cordialmente "Sandra no vive más acá" y tenía que agregar "no, no tengo un número donde podrías contactarla". Después ya era un poco de mala onda. Incluso, a veces, directamente cortaba el teléfono. Hasta que un día de ilumine.

Durante una semana seguida, llamaban cuatro o cinco veces por día del Banco Provincia, realmente insoportables. Entonces, se me ocurrió que era el momento para soluciones drásticas y respondí "Sandra falleció, hasta luego" y corté. No paso ni un segundo que volvió a llamar la misma telemarketer y empezó a preguntar "¿Cómo? ¿Qué paso?" y yo volví a cortar. A los dos minutos volvió a sonar mi teléfono, atendí, no llegue a decir "hola" cuando del otro lado de la línea me dijeron "hijo de re mil puta, vos sos un hijo de puta, te voy a matar, tengo un revolver y te voy a ir a matar, como mierda decís que Sandra se murió, que clase de chistes haces, vos sos un hijo de puta" y las puteadas continuaron. El tipo era el hermano de Sandra. La telemarketer era amiga del hermano de Sandra. Cuando yo dije que falleció, lo llamó muy asustada.

El susto de la telemarketer nos lleva a analizar dos puntos. Primero, ¿Qué tan inútil tiene que ser una telemarketer para tener contacto directo con la familia del potencial comprador y no utilizarlo? La respuesta es muy inútil. Segundo, ¿Qué tanta mala suerte tengo que tener yo para decirle "falleció" a la única telemarketer que conocía a quien le estaba vendiendo? La respuesta es mucha.

Recién acaba de llamar otra telemarketer de American Express para ofrecerle a Sandra los fantabulosos productos nuevos que se destacan en este verano 2011, dije que no estaba. "¿le parece que llame más tarde?" me preguntó. "Si, puede intentarlo" le dije. "¿A las 6 está bien? ¿no molesto?" me volvió a preguntar. "La verdad que molestas siempre, pero diga lo que diga vas a seguir llamando, así que dale, a las 6 está bien". "Muchas gracias" me dijo y corto. La próxima vez que llamen ya tengo la solución. Cuando pidan hablar por Sandra, voy a decir "sí, soy yo" a ver si se animan a decirle a Sandra que tiene voz de hombre.

Todo eso fue hace casi seis años. El problema es que ahora los del Banco Provincia atacan de nuevo, pero en forma de grabador.

Un jueves de Septiembre 2017, 8 de la mañana, me despierta el teléfono. Atiendo algo exaltado. De otro lado de la línea hay música de espera. "Lo único que falta, un puto telemarketer a esta ahora" pensé. No era un telemarketer. Era algo mucho peor. Era una grabación. Me llamaban del Banco Provincia para avisarme que tenía una deuda y debía comunicarme urgente al 0810-DeudasBancoProvinciaYLaConchaDeTuMadre para saldarla. Corté el teléfono y, con cierta indignación aunque no mucha, me volví a dormir.

20 minutos más tarde, me vuelve a despertar el teléfono. El Caller-ID indicaba el mismo número. Atendí. Era la misma grabación. Corté con mucha bronca. Tenía el despertador a las 8:30. La vida es muy cruel a veces.

Llamé al 0810-DeudasBancoProvinciaYLaConchaDeTuMadre y les expliqué que no tengo ni deuda ni cuenta ni nada con ellos. Me pidieron mi número de teléfono y me dijeron "efectivamente usted tiene una deuda con nosotros, hace dos semanas que vencieron sus tarjetas de crédito señora Sandra".

Le expliqué al telemarketer que Sandra no vive acá hace más de una década, me respondió que iba a dejar asentado el reclamo.

Durante el resto de la mañana llamaron 7 veces más del Banco Provincia. No es chiste. Fueron 7. Yo los llamé a ellos 3 veces más, siempre con amabilidad expliqué la situación. Antes cada explicación, la misma respuesta. El telemarketer no puede modificar los datos de un cliente. Por ende, iban a seguir llamando. Desenchufé el teléfono de casa porque a mí no me van a ganar.

Lo que no puedo creer es el sistema de telecobranzas del Banco Provincia. Parece diseñado por Homero, en el capítulo que compra la máquina de llamadas y pide que le manden un dólar para ser felices. Realmente me gustaría conocer al genio ideólogo de la política de cobranzas del Banco Provincia. Después de conocerlo, me gustaría tirarle un yunque en la cabeza.

A la tarde volví a conectar el teléfono y me volvieron a llamar. Entonces se me ocurrió una idea genial y llamé a Telecom para averiguar la forma de bloquear un número. No se puede. En el celular puedo bloquear un número con tres clicks. Telecom es una empresa de 16mil empleados y entre los 16mil todavía no descifraron la fórmula de bloqueo. Hasta por un tema de seguridad debería existir esto. Pero no, no existe.

"¿Entonces no puedo hacer nada?" le pregunté con resignación a la de atención al cliente. "Si, podes cambiar tu número de línea" me contestó. La mina lo decía en serio. Solo faltaba el Plop de Condorito. Durante los siguientes días llamaron un par de veces más y después nunca más. Se ve que Sandra pagó la tarjeta.

Sandra, si por casualidad estás leyendo esto, te pido dos favores. El primero, llama al Banco Provincia y actualiza tus datos. Dale, copate Hace 10 años que no vivís acá. El segundo, me enteré que tu hermano tiene un revolver, ¿se lo puedo pedir prestado? Tengo que ir a visitar a un tipo que labura en la parte de cobranzas del Banco Provincia. Gracias.

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