Friday, March 28, 2014

Hot Wheels

Lo que sigue es respecto al show de humor negro. Se recomienda a las personas con un alto nivel de sensibilidad dejar de leer en este momento.

Tres semanas atrás, tuve uno de los mejores shows de mi vida. No lo escribí acá porque nadie quiere leer sobre cosas lindas. El show incluyó empezar con un chiste que del cual no se rio absolutamente nadie, silencio total en la sala. Después hablar del tema cáncer para que una espectadora, señalando a otra, me diga "ella es mi amiga y tuvo cáncer". Aprovecho para aclarar que la espectadora (sin cáncer) es una famosa de la tele y va a ser una de las participantes del próximo Bailando por un Sueño. Así y todo, fue un show excelente. Pocas veces la pasé tan bien arriba de un escenario.

Como en la vida las cosas van y vienen, esta semana tuve uno de los shows más extraños de mi vida. Todavía más raro que hace unos meses cuando la señora de 80 años aplaudió el show de pie. Como todas las historias, voy por el principio.

Miércoles, 21 horas, treinta minutos antes del comienzo del show. Estaba volanteando y se acerca el volantero oficial del show. La cosa es así, quienes hacemos el show volanteamos y además tenemos un volantero profesional. Cuestión, se acerca el volantero con dos chicas. En general, cuando se acerca es para averiguar si se puede hacer algún descuento. Esta vez parecía que era para lo mismo. Si no fuera por un muy pequeño detalle. Bueno, no tan pequeño. El detalle es que una de las minas estaba en silla de ruedas. No cualquiera silla de ruedas, sino de las que son todas top, que se manejan con palanquita, tiene luces y todos los chiches. Una silla de ruedas de gente bien, digamos. Y la chica en la silla tenía un tamaño normal, no era de esos que quedan todos chiquitos en la silla. Nunca supe bien que onda esos seres humanos que quedan pequeños y en silla de ruedas. Porque no son enanos, no es lo mismo.

Igual no importa. La cosa es que esta el volantero con la chica de la silla de ruedas. Delante de la chica, el volantero me pregunta si el show es en el primer piso por escalera. Respondo afirmativamente. El volantero la mira con cara de circunstancia, la chica se pone un poco triste y se va rodando para el otro lado.

Lo agarro al volantero y le pregunto si es pelotudo en traer a una mina en silla de ruedas al show de humor negro. Me responde que le avisó a la mina que era humor negro y ella no tenía problema. Le dije que el problema no es ella, sino todos los demás. Si hay una persona en silla de ruedas en la sala, nadie se va a reír. Porque la gente tiene más hipocresía y pudor que humor. Entonces, si hay un paralitico en la sala, no se van a reír. Me parece que el volantero no lo entendió del todo, pero al menos la mina se fue. Asunto terminado. O al menos eso creí.

Menos de 10 minutos más tarde, volvió la chica en silla de ruedas. Me preguntó que onda la escalera porque, por culpa de las escaleras, siempre se perdía de ver los shows. Por un lado me dio un poco de lastima su situación. Por otro tengo que ser profesional y pensar en el bien del show. Así y todo, acompañé a la chica hasta las escaleras que da a la sala. La chica la mira y dice "y si, es un poco empinada". "Zafamos" pensé, pero no dije nada porque debía mantenerme políticamente correcto. Y la chica agrega "igual entre cuatro me pueden subir". "Si" respondí sin saber que decir. Y la chica agregó una frase que nunca en mi vida pensé que iba a escuchar. Una frase que en cualquier otro contexto no tendría sentido. La chica dijo "le voy a sacar la batería a la silla para que no pese tanto" y rodó a comprar su entrada.

9.25 de la noche, apenas cinco minutos antes del comienzo del show. Mi compañero de elenco, el volantero, dos empleadas del Paseo La Plaza y yo estábamos hablando acerca de la chica en silla de ruedas, quien aún no había llegado. Nadie sabía que hacer. Ya le había avisado al volantero que, en caso que la mina apareciera, él iba a ser uno de los cuatro encargados de subir la silla.

Casi 9.30 fuimos para el camarín y, desde adentro, escuchamos que los sonidistas estaban yendo a buscar a la chica de la silla y subirla. Seguimos en el camarín discutiendo como hacer el show. Y bueno, que sea lo que Dios quiera, pensamos. En eso, golpean la puerta. Abro y era una de las mozas de la sala. Me dice "no sé si saben, pero hay un invalido en la sala".

Empezamos el show y la chica en silla de ruedas en el público. Y salió excelente. Incluso después del show, nos sacamos una foto con ella. Y para bajarla por escalera, ella dijo "bájame de espaldas que es mejor, siempre es mejor de espaldas". Ese fue un toque demasiado para mí, creo que el doble sentido sexual con la chica en silla de ruedas es cruzar una línea. Al menos para mí, aunque tengo un conocido a quien una chica en silla de ruedas le hizo un pete. Pero eso es una historia para otro post.

Volviendo a esto, una grosa la mina. Vino, se bancó el show, la pasó bien, le puso onda y se rio durante toda la función. Esa es la forma de lidiar con las desgracias. No con falso horror ni hipocresía. Si ella se puede reír de estas cosas, no entiendo como todavía queda gente que no.

10 comments:

  1. No pude evitar reirme con "se va rodando para el otro lado".

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    1. Es que soy muy gracioso! Beso

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  2. es muy bueno!! aunque me ilusione con alguna historia de autitos

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    1. Eso delata la paternidad! Abrazo

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  3. Genial. Felicitaciones por el tremendo exito del show.
    Me quedo una duda, cuanto "menos" pesaba sin la bateria?

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    1. No sabria decirte, yo no la subi ni la baje.
      Con la espalda no se jode. Abrazo

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  4. Al mal tiempo buena cara, ¿no?

    Ahora, ¿el show incluyó chistes sobra paralíticos al menos para testear al público que la rodeaba?

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    1. El show siempre tiene chistes de paraliticos.
      Esta vez hicimos 1, la gente se rio. Hicimos otro, no se rio nadie y ya no hicimos mas. Abrazo

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