Friday, February 6, 2009

Pánico y Locura en la Casa Loca

Lo que sigue es una historia real. Paso el fin de semana pasado.
Algunos hechos fueron omitidos para preservar la integridad de los involucrados.


Pánico y Locura en la Casa Loca

La “Casa Loca” se encuentra por la zona de Saavedra. Cuenta con jardín y pileta al frente, tele con Wii en el living y PS2 con 2 multi-taps, LCD de 52’’ y el Winning siempre listo en la habitación principal.
Las fiestas/reuniones en la Casa Loca ya tienen varios años, todo comenzó cuando el dueño le pidió a Pablo que le cuidara la casa mientras se iba de vacaciones.

La Temporada 2009 de Casa Loca arrancó la primera quincena de Enero. Ya desde el primer fin de semana se avisó que en algún momento iban a haber brownies.
Lucho, quien cumplió 34 años tres semanas atrás, nunca había consumido sustancias ilegales ni se había agarrado un gran pedo. De hecho, el segundo fin de semana, le dijeron “El que avisa no traiciona, van a haber brownies”.

Este era el último Sábado de la Temporada Casa Loca. Llegué tarde y en la mesa de jardín ya estaban los brownies. Fer me dijo que coma rápido porque quedaban pocos. Ahí me entero que Lucho había comido.
Miro hacia adentro de la casa y veo precisamente a Lucho, con micrófono del karaoke en mano (sí, también hay karaoke en la Casa Loca) cantando “Solo Importas Tu” de Franco de Vita, a los alaridos, a Noe, su novia. El canto incluía movimientos epilépticos cuasi danza, mímica y gestos de amor por doquier, todos correspondidos por su media naranja. Los que conocen a Lucho hace más tiempo pueden afirmar que estaba descocado.

Termina el tema de Franco de Vita, empieza “Que ganas de no verte nunca más” de Valeria Lynch y ése fue el punto de inflexión. Lucho sale corriendo al jardín quejándose de la falta de aire, que no puede respirar, que no sabe qué siente, que no sabe qué hacer mientras no para de gritar “apaguen la música, que no entienden, carajo?, dije que apaguen la música”.
Se juntan unas 10 personas alrededor, Lucho ahora gritaba “me desvanezco” y rogaba que llamen a un médico. A los pocos segundos gritaba quejándose y cuestionando por qué el médico no había llegado. Todo esto mezclado con preguntas acerca del contenido de los brownies. Ahí se hizo evidente que si bien Lucho había comido los brownies cagandose de risa, no sabía que eran especiales.

Entro a la casa y voy a la cocina a buscar a Pablo para ver cómo hacíamos con el tema del médico y lo encuentro sumergido en un dilema moral. Si llama a un médico y/o viene la policía, la Casa Loca queda en actas. Obviamente, las fiestas de la Casa Loca no son de conocimiento público, principalmente para el propietario de la misma. Pero, por otro lado, Lucho estaba a los gritos en el jardín suplicando ayuda profesional.
Mientras yo intentaba hablar con Pablo, viene la amiga de Noe que no recuerdo el nombre persiguiéndonos para averiguar cuándo llamábamos al médico. No podíamos hablar adelante de ella pero tampoco podíamos ser tan obvios de dejarla notar que había temas de fondo.

Pini, otro que había comida brownies, pero con conocimiento de sus acciones, llega a la cocina para consultar el plan de acción. Me entero que Pini también estaba debutando en las aventuras espaciales.
Ya sin la amiga de Noe adelante, entra Fran a la cocina, en un estado bastante precario y no paraba de repetir “la marihuana es liposoluble, los brownies los hicieron hirviendo la manteca y los lácteos absorben el THC, por eso pega mas”… y volvía a empezar, cual Rain Man, “la marihuana es liposoluble, los brownies los hicieron hirviendo la manteca y los lácteos absorben el THC, por eso pega mas”.

La historia de los liposolubles es interrumpida por unos tremendos aullidos dignos del hombre lobo provenientes del jardín. Era Lucho, que aullaba y gritaba que se iba a morir, que no quería morirse y que tenia miedo de morir. Caminaba, paraba, se sentaba, volvía a pararse, todo entre gritos de muerte y aullidos y siempre con mas de 5 personas alrededor tratando de calmarlo. En un momento se sienta y vuelve a decir que se desvanece, que se muere, que se siente como la película 18 Gramos. “Lucho, disculpa que te corrija”, le dije, “pero son 21 los gramos de la película”. Lucho se rió pidiéndome que no lo hiciera reír. Volvió a decir que se desvanecía mientras decía que se sentía con muchas ganas de reírse. Pero menos de un minuto después, volvió a gritar que se moría y preguntó que fecha era. 31 de Enero responde uno, otro de más lejos aclara que ya es primero de Febrero y dio el puntapié a la discusión por la fecha. Al final hubo consenso en que eran mas de las 12 y, por ende, primero de Febrero. Lucho resolvió que esa iba a ser la fecha de su muerte. Todo en un salvaje marco de aullidos, gritos, pedidos de médico, auxilio y mucha gente ofreciendo comida y bebida.

Too much para mí, entré a la casa y me cruzo con Carla, la esposa de Pini. Me indica que Pini también se sentía mal, que estaba en la cama de la habitación principal. Busco una Sprite y subo a llevársela. Lo encuentro acostado boca arriba, con los ojos cerrados y moviendo las manos sobre su panza de forma vertical, sin parar, como acomodando unos tiradores inexistentes. Todo el tiempo. Jamás soltaba los tiradores. Le sirvo Sprite y le doy para que tome, me cuenta que se siente muy mareado y muy raro. Yo trato de explicarle la situación, pero el seguía igual.

Entonces, Gise, la chica de Pablo, entra a la habitación para ver qué pasaba. Al rato viene Pablo y cuenta que una conocida de él estaba de guardia en el Hospital de San Isidro, que lo van a llevar a Lucho ahí. Le pregunta a Pini si no quiere ir el también, Pini se niega. Carla insiste en ir al hospital, Pini vuelve a negarse alegando que hay que esperar, que el malestar se va a ir solo. Mientras tanto, todos se van de la casa. Algunos a acompañar a Lucho, otros a sus respectivas casas.

Pablo sale de la habitación y me doy cuenta que estoy en un excelente estado de relajación casi total y con ganas de pasarla bien. Pini y Carla estaban preocupados, decidí recatarme y salir de la habitación por miedo a reírme frente a ellos.
Salgo y me siento en la escalera. Gise viene atrás, se sienta conmigo, demora medio segundo en sacarme la ficha, pero no avala la situación. Intento hacerla reír sin éxito. Me aclara que estoy solo en esa situación. Note su mala onda y decidí llevar mi quest de la risa y relajación a otro lado.

Bajo la escalera y llego a la cocina, donde está Pablo. Pienso que si alguien puede reírse en este contexto es Pablo. Lo conozco desde hace 10 años, él tiene que saber apreciar la gracia del momento. Lo miro y le pregunto retóricamente, “no me digas que esto no es gracioso?” Pausa un segundo. Me mira y me dice “ni en pedo es gracioso” mientras escurre un trapo de piso en la pileta de la cocina y se va. Lo sigo unos metros y veo a Fran tirado frente al inodoro del toilette y Pablo, trapo de piso en mano, se agacha para limpiar alrededor de Fran, donde quedaban restos de vomito. “Y sí,” pensé, “a mí tampoco me parecería gracioso si tuviera que limpiar esto”.

Mejor solo que mal acompañado, me fui al jardín, junte dos sillas y me recosté a disfrutar mirando las estrellas.
Pero como todo lo bueno dura poco, unos minutos más tarde viene Gise a decirme que acompañe a Pablo a llevar a Pini al hospital. Obviamente que no estaba en un estado propicio para hacerlo, pero la cara de Gise no me dejaba opciones. Ya desde hacía rato que me miraba mal. No quedan alternativas, Gise me odia. Pero no entiendo porque, si yo le caía bien. Estaré paranoico?

Salimos de la casa y subimos al auto Pablo, Pini, Carla y yo. Pablo dice que estaba bien para manejar, pero que no quiere que lo pare la cana porque no pasa un control. Decidimos que lo mejor es ir hasta Cabildo y tomar un taxi. Pero en lugar de bajarnos del auto, Pablo arranca y va manejando la cuadra y media que nos separaba de Cabildo. Nadie entendió porque fuimos manejando.
Bajamos del auto y esperamos un taxi. Carla (quien aparentemente también había comido brownies) abrazaba muy fuerte su cartera y decía “el taxi lo pago yo”.
Pablo le decía que no hay problema por eso aclarando que él tenía toda su plata en el bolsillo. Pablo había cobrado el día anterior y tenía unos $5000 en la casa. Cuando salimos para el hospital, agarró las 5 lucas y se las puso en el bolsillo, por si había que coimear un cana.
Mientras esperábamos el taxi en una esquina, un auto dobla y nos pasa a unos 6-8 metros. Pablo ve el auto venir y salta encima de Pini cual Kevin Costener en El Guardaespaldas para proteger una vida que nunca corrió peligro.

Pini, quien en teoría era el que peor estaba, estudia la situación y resuelve volver a la casa. Carla dice ok, pero no por el mismo camino, ya que el auto que doblo era medio feo, que mejor demos la vuelta manzana. A todos nos parece muy sensato.
Lentamente caminamos dos cuadras, nos encontramos con un perro en una esquina. No era un perro de la calle, pero el dueño no estaba en ningún lado. Carla miraba desesperada y decía como puede ser que el perro este solo, donde esta el dueño, ese perro no puede estar solo, algo esta mal. Pini, para tranquilizarla, le dice que el dueño estaba atrás. Pero el que estaba atrás era yo.
Caminamos una cuadra mas y Carla empieza otra vez, donde esta la casa, este no es el camino, por donde me llevan, aca hay algo mas.

Ya quedaba menos de una cuadra para volver a la casa y me empieza a agarrar un hambre tremendo. En un ataque de lucidez, recuerdo un paquete grande de Lays en la cocina. Esas Lays se convirtieron inmediatamente en mi nueva mejor amiga. Llego a la casa y enfilo rápido hacia la cocina a buscar a mi mejor amiga. No puedo dejar que nadie me robe esas papas fritas. Las agarro y mientras camino hacia el jardín con la bolsa en la mano, veo que Pablo y Pini están subiendo la escalera muy despacio para ir a la habitación principal. Pablo me mira, mira las papas y pone cara de “que haces, pelotudo?” pero no me dice nada.

Yo voy al jardín, donde las sillas estaban como las había dejado. Me siento, feliz, a comer mis papas. De la nada, aparece la amiga de Noe y se sienta en una silla en frente mío. La miro y no entiendo cómo estaba ella ahí. De donde salió esta mina? Es Droopy? Yo juraba que se había ido cuando llevaron a Lucho al hospital. Me pregunta si ella tendría que ir al hospital, quedarse ahí, o pedirse un taxi e ir a su casa. Le digo que no sé. Así que vuelve a entrar a la casa. Al ratito vuelve a salir para decirme que no sabia si quedarse o no, porque ella sentía que molestaba.
La escena de las inquietudes se repite dos veces mas, mientras yo, relajado, seguía comiendo mis papas. Entonces me di cuenta de golpe, esta mina viene a hablarme tantas veces porque me quiere garchar. Es obvio. Cómo no me di cuenta antes?! A full, me re quiere garchar.

No sé cómo, se terminaron las papas. Me puse muy triste. Entré a la casa y me tiré en un sillón. La amiga de Noe se sienta en el apoyabrazos del mismo sillón, dándome la espalda. Tenia un jean tiro bajo, así que 1/4 de culo estaba afuera. No puedo evitar mirar y pensar, es obvio que me quiere coger. Ella se da vuelta y me dice “cogeme ya”. O al menos eso creo yo. Somos Juliette Lewis y Tarantino en “Del Crepúsculo al Amanecer”.

Son mas de las 5.30 y empiezo a sentirme raro porque no se me pasaba el efecto. Sigo tirado en el sillón. Fran está tirado en el otro sillón, inconsciente.
Tocan el timbre, va Gise a abrir y entra con el médico, que se frena en el living y nos ve a Fran y a mi, uno muerto en cada sillón. El médico mira a Gise con cara de cuál de los dos es el paciente. Gise le responde la mirada sonriéndole y dice “los chicos tomaron mucho, el paciente esta arriba”.

Yo sigo durmiendo. A las 6 viene Gise y me dice que alguien tiene que ir al hospital para hacerle el relevo a Fer, quien era el único que estaba con Lucho y Noe.

Subo a ver a Pablo lo encuentro tirado en la cama, boca arriba, pálido y sin poder moverse. Pini y Carla ya se habían ido.

Llamo a Fer y me cuenta que Lucho y Noe están sedados. Que 10 cuadras antes de llegar al hospital, a Noe también le agarro un ataque de pánico, potenciado por el de Lucho, y estaban los 2 a los gritos.
En el hospital primero les dieron un calmante y unas horas después el alta.

6 comments:

  1. Hey Alex,
    I love this story, its really funny and also i can just picture you saying some of the things you said that night. My question is...did you ever end up having sex with the girl who basically said "fuck me"?

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  2. Hace más de 4 horas que estoy leyendo el blog.

    Este, LEJOS, es el mejor post de todos!

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  3. Mary Reed, gracias! En serio 4hs aca adentro? Debe ser record de YaVeremos... sos grosa! Beso,

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  4. ja! si, pero shhh! si se entera mi jefe me asesina.

    Ayer fue "un día de esos", totalmente compensado por Ya Veremos.

    Beso.

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  5. Se puede decir que te considero un sujeto de análisis interesante? Ja ja, hoy recién me puse a ver entradas viejas tuyas, y caí con esta en vez de estudiar para mi parcial de economía de hoy. Lo que me reí no te das una idea.
    Tengo un poder de imaginación tremendo, por lo que me imaginé cómo serían los personajes, sus voces y su vestimenta. Lograste distraerme por media hora.
    Felicitaciones!
    pd- me gusta mucho tu blog :)

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  6. hola a todos: soy el famoso Lucho. Antes que nada les cuento las sensaciones de esta entrada: comense leyendola con desconfiansa y termine riendome mucho. Realmente desconocia que esos brownis tenian marihuana, hasta ni sabia que se consumia dicha sustancia tambien en esa forma.
    Una aclaracion: la semana anterior tambien hice payasadas y puesta en escenas en el karaoke. no hizo falta la marihuana. lo que senti fue una sensacion de desvanecimiento y baja presion lo cual me asusto mucho ya que desconocia que tenia marihuana en mi cuerpo. Ahora bien, me entere que la marihuana en el estomago a diferencia del porro hace efecto de golpe y no gradualmente.
    A partir de esa noche tuve en muchas ocaciones los famosos llamados ataque de panico.
    fumense un porro, comanse un browni,aspiren una linea, tomense una pepa. Eso si, nunca hagan la boludes que hicieron los integrantes de la casa loca esa noche. tres veces antes de morfar un browni pregunte si tenia algo y me dijeron que no. Casualmente el plato lo pusieron en frente mio.
    saludos a todos.

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